sábado, 28 de febrero de 2015

Parte 4/5


Me dirijo hacia la puerta e introduzco la llave en la cerradura consciente de que será la última vez que lo haga. Me dispongo a salir firme y decidida cuando una corazonada, un impulso, me recuerda que hay objetos que llevan permaneciendo mucho tiempo en el mismo lugar y debo cambiarlos, quizás a él le hagan falta en ese mundo mejor. Una vez que todo está ocupando su lugar cierro la puerta dando portazo y abandono mi casa, mi hogar, mi vida, para no volver jamás.

Se escucha una sirena, la ambulancia y el coche de policía avanzan por la calle a toda prisa. Un vecino ha dado la voz de alarma. Algo extraño pasa en esa casa, ha habido movimiento dentro de ella y a penas son las tres y cuarto de la madrugada, la casa solo está habitada por una pareja de ancianos que no suelen salir debido a la reciente pérdida de sus hijos y nietos en un accidente de tráfico.

El policía de mayor rango es el primero en avanzar hasta el jardín, la casetilla de las herramientas está abierta y no hay nada en su interior, todo parece descuidado y al entrar en la casa le sorprende lo ordenadas que están las cosas. Mira a su alrededor y no ve a nadie, da una voz y nadie contesta. Supone que ha sido un error y sube arriba a comprobar que los ancianos están durmiendo.

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