domingo, 1 de marzo de 2015

Parte 5/5


El corazón se le paraliza durante unos segundos cuando abre la puerta. La escena es demasiado macabra para ser real. En la cama lo único que hay es sangre, pero en la pared el cuerpo sin vida del anciano se mantiene erguido debido a la hoz que está clavada en la pared, también tiene una bufanda roja anudada en el cuerpo.

El policía abre la ventana, una fría brisa le acaricia la mejilla y en el cuarto entran hojas secas procedentes del jardín. Mira con ansiedad hacia todos lados pero lo único que ve es a una anciana sentada en la parada del autobús, parece tener frío y su expresión es tranquila y relajada.

Hace algo de frío mientras espero al taxi en la parada, nunca he estado tan aliviada, sé que he hecho lo correcto. Mi marido es la persona que más quiero en este mundo, no puedo dejar que cada minuto que pase la edad le consuma poco a poco y sea testigo de mi muerte, como lo ha sido de la de nuestros hijos. Me siento feliz porque la última estación de su vida le ha llegado de forma inesperada, además tenía la bufanda de lana roja y no pasará frío en el camino. Un policía se asoma impaciente por la ventana de nuestro dormitorio y me mira, miro hacia otro lado y pongo un semblante tranquilo, de hecho lo estoy, ¿quién va a sospechar de una pobre anciana?